CASO CLÍNICO DE ENURESIS Y ENCOPRESIS EN ADOLESCENTE DE 12 AÑOS

Historial clínico

Paciente de 12 años de edad, natural y procedente de Bogotá, quien cursa séptimo grado y vive su madre y sus dos hermanos (un niño de 10 años y una niña de 5 años), Consulta a urgencias, remitida por un pediatra del grupo de maltrato porque “ella todavía se orina en la cama y se hace del cuerpo”. La paciente asiste acompañada de su madre, quien da la información. Refiere un cuadro de tres años de evolución de enuresis y encopresis: “En cualquier momento y en cualquier situación se hace del cuerpo o se orina; cuando llega del colegio ya llega oliendo mucho a orines o a popó”. La madre relaciona el cuadro con la muerte de la abuela materna de la paciente, ya que menciona que antes de eso, ella se orinaba sólo de vez en cuando, como cualquier niño, pero no como lo hace ahora, seguido”. Previamente, estuvo en dos consultas externas de pediatría en el hospital general, sin que se resolviera la patología. Presentó neumonía a los seis meses de edad, displasia de cadera y varicela. Experimentó a los 6 años la muerte de su papá

Diagnóstico 

La paciente presenta Enuresis y encopresis sin estreñimiento, ni incontinencia por rebosamiento

Diagnóstico diferencial

 Se descarta síndrome de Hinman (Baumann, 1973) o vejiga neurogénica, vejiga no neurogénica en niños con contracción voluntaria del esfínter vesical, por falta de sincronización del detrusor y con una anatomía normal que crónicamente se traduce en un comportamiento neurogénico de motoneurona superior  y se complica con hidronefrosis.

Evaluación

Se realiza entrevista clínica a la paciente, en la cual se presenta con cuidado en su aspecto, es colaboradora, establece contacto con el entrevistador, juega constantemente con sus uñas. Está alerta, euproséxica, orientada en las tres esferas; su pensamiento es concreto, coherente, con ideas de desesperanza, minusvalía, muerte y suicidio, activas no estructuradas. 

El lenguaje es de tono bajo. Su ánimo es triste, con llanto fácil. La conducta motora no muestra alteraciones. Su inteligencia impresiona como promedio, con juicio y raciocinio comprometidos. La introspección y la prospección son inciertas. 

Se investigan antecedentes con la madre, la cual comenta que presentó neumonía a los seis meses de edad, displasia de cadera y varicela. Estuvo en dos consultas externas de pediatría en el hospital general, sin que se resolviera la patología.

La madre de la paciente describe a la paciente con una personalidad premórbida. “A ratos es alegre, a ratos es muy callada, anda de mal genio, no quiere ni que uno le hable''. Para finalizar se le realiza examen médico físico para descartar causas orgánicas e infecciosas en el tracto urinario.

Tratamiento seleccionado

Se decide iniciar 12,5 mg de Imipramina y en las 24 horas siguientes de su ingreso, la paciente no refiere “accidentes”. Luego se aumenta a 25 mg al día. También, se realizan intervenciones individuales de dibujo y psicoterapia en las que la paciente fluctúa entre un acentuado retraimiento y un contacto adecuado pero pobre.

Evolución del trastorno

Después del tratamiento aplicado, hay mejoría del patrón vegetativo y del ánimo, por lo cual se da alta hospitalaria. Se cita a consulta externa, a la niña y a la madre, para realizar pruebas proyectivas de psicología. La madre asiste a una consulta en psiquiatría de adultos, donde el facultativo encuentra signos claros de depresión doble.

POSIBLE PROTOCOLO DE TRATAMIENTO

El médico deberá realizar historia clínica médica completa, incluyendo la exploración de los siguientes tópicos: Cómo los padres enseñaron a sus hijos a usar el baño, cantidad de líquidos que se consumen a lo largo del día, cambios de posición que el niño realiza para retener orina o heces, frecuencia de vaciamiento urinario o fecal a lo largo del día, un diario de vaciado es indispensable para proponer el pronóstico de certeza, éste deberá ser completado por los padres las siguientes dos semanas posteriores a la visita inicial. El volumen urinario en pacientes en uréticos puede estimarse midiendo el peso de pañales o pijamas después de cada evento.

La exploración física deberá incluir un riguroso examen del abdomen. El médico deberá buscar en la exploración masas que puedan indicar estreñimiento (abdomen lleno, fluido o aire intestinal, sigmoides o colon descendente palpable), raramente se deberá indicar o realizar un examen ano rectal o estudios de rayos x abdominales para probar la presencia de estreñimiento.

Cuando sea necesario un protocolo intestinal puede incluir fibra, como trigo ya que los niños no consumen con frecuencia alimentos ricos en fibra o productos comerciales con fibra. Como componente central de un protocolo intestinal entonces puede utilizarse el polietilenglicol. Este es un polvo que al mezclarse con agua actúa como un laxante hidrofílico. Es bien tolerado diariamente, no se absorbe y raramente se contraindica en niños.

Tanto la fibra como el polietilenglicol tienden a incrementar la cantidad de agua en el contenido del colon descendente, disminuye la presión estática transluminal colorrectal y entonces disminuye la presión abdomino-pélvica requerida para la evacuación rectal y de manera secundaria la presión requerida para la evacuación de la vejiga. El aceite mineral (mezclado con helado y agua en la licuadora) o los supositorios rectales de glicerina (Supositorios Senosiain®) pueden utilizarse ocasionalmente como lubricantes colorrectales.


CONCLUSIÓN DE ESTRATEGÍAS SI YO FUERA LA PSICOLÓGA DEL PACIENTE

Proporcionar información del trastorno a la familia y aclarar que el problema no se origina de un trastorno psicológico del niño; que tampoco es una falta de los padres, que el niño no se ensucia de forma voluntaria, que es un problema relativamente frecuente en los niños, enseñar cual es el patrón de normalidad en la defecación y proponer expectativas realistas en cuanto a respuesta al tratamiento, con especial énfasis en la duración de éste, que muchas veces es de varios meses e incluso años. Con esta estrategia se logra, en la mayoría de los casos, eliminar o reducir considerablemente la frustración de los padres y del niño, y mejorar de esta manera el cumplimiento de la terapia seleccionada.



REFERENCIAS



Feria M, Cárdenas M, Vázquez  J, Palacios L, De la Peña F. (2010). Guía Clínica para el Manejo de los Trastornos de Eliminación (Enuresis y Encopresis). Ed.S Berenzon, J Del Bosque, J Alfaro, ME Medina- Mora. México: Instituto Nacional de Psiquiatría. (Serie: Guías Clínicas para la Atención de Trastornos Mentales). Recuperado de http://inprf-cd.gob.mx/guiasclinicas/manejo_trastornos.pdf

Guiraldes C., Ernesto, Novillo G., Daniela, & Silva P., Paulina. (2005). Encopresis en el paciente pediátrico. Revista chilena de pediatría, 76(1), 75-83. https://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062005000100010

Yaria, J. (S/F). Trastornos de inicio de la infancia o adolescencia. Editorial Masson. Pp. 48 - 69, 89 - 105, 111 - 116 Recuperado de https://lic.ieu.edu.mx/pluginfile.php/185577/mod_folder/content/0/Complementaria%20S2-1.pdf?forcedownload=1


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